¿Por qué la carga sin palé?

Hay algo que a un logístico le vuelve loco cuando viaja a países donde la mano de obra humana no tiene valor, y es ver cargar y descargar camiones sin palé. Es decir, llegar hasta la boca del remolque con palés con cajas, sacos, fardos o lo que sea y desde allí, caja a caja, ir cargando pacientemente y con un sobreesfuerzo descomunal el remolque del vehículo.

Los que ya peinamos canas, todavía tuvimos oportunidad de ver cargar camiones así en nuestra tierna infancia, y nunca me deja de sorprender viajar a países donde el vehículo, las carreteras, los centros de distribución, absolutamente todo es comparable con cualquier región de Europa y sin embargo, cuando el palé llega al muelle, el tiempo se retrotrae 40 o 50 años atrás.

He visto fábricas de última generación, donde acula en el muelle un camión de último modelo y de pronto se van dejando palés en la puerta del camión y entran en juego cuadrillas de personas que cargan a mano. Después, cuando llega al centro de distribución, que puede estar muy lejos o a diez kilómetros, realizar la misma operación y descargar a mano, paletizando de nuevo. Tras quedarme embelesado durante un rato observando, pregunto ¿por qué la carga sin palé? Recibo toda clase de respuestas peregrinas desde que así se consigue socializar el trabajo y no quitar mano de obra, es como si aún cosecháramos con una guadaña, hasta que así entra más carga en el camión, cuando luego ves que no va aprovechada toda la volumetría y hay aire entre la carga y el techo.

Cuando hablo con personas de cadena de suministro, siempre les digo la importancia de ver la globalidad de un proceso para saber en qué costes incurres cuando crees que has conseguido algún ahorro. Todavía no he superado el trauma que me produjo hace años la contestación de un director de logística de una gran compañía de España, cuando me explicaba la gran mejora de trabajar a stock 0, tras haber conseguido que los proveedores entregaran la mercancía preparada por tiendas y que así ellos sólo hacían “cross docking”. Cuando vimos que los palés de los proveedores venían a la altura de nuestra cintura, le pregunté si no veía lo ineficaz de llevar el camión lleno de aire, me contestó, eso lo pagan los proveedores.

Con la misma lógica de que cuesta menos la mano de obra, que la madera del palé, al margen de la bestialidad que supone el sobreesfuerzo sin ninguna lógica, ¿no somos capaces de ver el coste del tiempo de parada del vehículo y del conductor? ¿las bajas laborales futuras? ¿la rotura del producto por repetir la manipulación?, etc.

He podido comprobar que, si metemos todos los costes que hay y no sólo una parte, es antieconómico cargar y descargar camiones sin palé, además, en cualquier caso, desde el punto de vista profesional, no podemos permitir que, a estas alturas del siglo continúe haciéndose un trabajo de un modo que nosotros sabemos que es destructivo para la salud y la calidad de vida de las personas que lo realizan.

No hay que olvidar que una de las obligaciones de los responsables de logística es conseguir eliminar los sobreesfuerzos innecesarios.

José Ramón Illán

Recent Posts

Deja un Comentario