COMERCIO ELECTRONICO, DISTRIBUCIÓN URBANA Y FORMACIÓN LOGÍSTICA

La importancia y el peso de la logística en el PIB está en ascenso y parece que continuará en esta tendencia de forma casi imparable, para ello necesitamos actualizar y adaptar las necesidades formativas de la fuerza laboral logística a las necesidades reales del sector.

Las necesidades de aprovisionamiento de las ciudades requieren que cada día el sector de la logística y transporte tenga que mostrar más agilidad y capacidad de adaptación, con el fin de evitar cada día, que el suelo se nos vuelva de cristal bajo los pies.

Existen muchos y diferentes factores que están influyendo en el cambio y el ajuste de los modelos anteriores pero el que está afectando de forma más radical, es la irrupción del comercio electrónico incrementando el número de envíos B2C de forma exponencial.

Las características de estos envíos hacen que el cambio de modelo en cuanto a sostenibilidad de negocio así como ambiental, debe llevar consigo la búsqueda de modelos de colaboración entre los distintos actores de la cadena de suministro, o bien la concentración en manos de grandes operadores o prestatarios de servicios logísticos de cobertura global, tendencia que actualmente se está haciendo inequívocamente en toda Europa.

Dado el aumento en los niveles de complejidad operativa, las necesidades de información en el seguimiento de los envíos y el imperativo de utilizar medios medioambientalmente más eficientes, nos obligan a mantener unos niveles de competitividad en el mercado, que llevará a centrar los esfuerzos de gestión de las empresas en aquello que es realmente crítico en su negocio.

Para esto la realidad es que las necesidades formativas en el sector se hace cada vez más urgentes y no sólo en cuanto a los niveles directivos que están sobradamente preparados sino que ya está afectando al perfil de la masa laboral en su conjunto y el personal base requerirá de habilidades hasta ahora no demandadas por lo que haría falta un impulso a la formación. Un ejemplo sería el del conductor, que a la actividad básica de la conducción tendrá que incorporar el manejo de terminales móviles para interactuar con el receptor de la mercancía, cliente y su propia empresa. Otro es el del preparador de almacén, que ha de emplear sistemas de gestión de almacén avanzados como es la preparación por sistema de voz, visión o simplemente radio frecuencia tradicional.

José-Francisco Hernández

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